‘LA ÚNICA FORMA DE PONERSE DE ACUERDO CON ALGUIEN ES DEJARLE HABLAR’

El rapero “El Chojin”, Ana Valero y Tomás Muñoz han debatido sobre libertad de expresión en el marco de la 2ª Edición de la Fábrica de Encuentros, organizado por Cabanyal Obert Observatori Ciutadà, el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València (IDH), la Plataforma Salvem el Cabanyal y la Fábrica de Hielo.

El músico de hip-hop Domingo Antonio Edjang Moreno, más conocido como “El Chojin”, ha recibido recientemente el Premio “Compromiso contra la intolerancia”, ya que una de las principales temáticas que aborda en la mayoría de sus líricas es la discriminación, el maltrato y la injusticia en general. La lucha contra la violencia de género y la concienciación de cara al fenómeno de la inmigración están también presentes en su obra. El Chojin nació en España, pero conoce perfectamente la problemática de la inmigración debido a sus raíces africanas, y ha enarbolado en muchas ocasiones esta causa así como la de la lucha contra la xenofobia y el racismo.

En 2009 se convirtió oficialmente en el rapero más rápido del mundo en conseguir un récord Guinness al ser capaz de rapear 921 sílabas en 60 segundos. En 2010 logró poner la música rap en el Telediario de La 2 de Televisión Española, en entonar un editorial rimado en el que semanalmente el rapero ofrecía su visión sobre los acontecimientos de actualidad. El Chojin escribe poesía y artículos sobre tomas sociales. Fue el presentador del programa semanal Ritmo Urbano, que La 2 de Televisión Española dedicó durante cuatro temporadas a la cultura hip-hop.

La criminalización del rap

Por su parte, la profesora de Derecho Constitucional y Libertades Públicas, Ana Valero, nos ha hablado de la judicialización de la libertad de expresión. Como ella misma explica: “si se repasan los casos en los que la libertad de expresión ha sido limitada en los últimos años en España, que son muchos, no es difícil reparar en que, de todos ellos, los únicos que han derivado en una condena penal privativa de libertad han sido los de los raperos “. Valero los agrupa en tres grandes categorías en función del delito atribuido a los autores.

En una primera categoría engloba todos los casos en que el motivo de la judicialización ha sido la supuesta comisión del delito de ofensa contra los sentimientos religiosos, previsto en el artículo 525 del Código Penal. Aquí estarían los casos de Javier Krahe (juzgado por un vídeo en el que enseña “cómo cocinar un Cristo”, filmado en 1977 y que fue emitido en 2004), Rita Maestre (concejala del Ayuntamiento de Madrid, procesada por realizar un acto de protesta en la capilla de la Universidad Complutense en el que se desnudó de cintura para arriba), Abel Azcona (artista plástico y de performance que compuso con 242 hostias consagradas la palabra “pederastia”, como una de sus obras creativas) y Leo Bassi (actor cómico que en 2010 protagonizó en público una parodia de Juan Pablo II y consagró preservativos que distribuyó el Paraninfo de la Universidad de Valladolid).

En un segundo grupo estarían todos aquellos casos en que el delito de enaltecimiento del terrorismo o la incitación al odio y la violencia son las conductas perseguidas, las que se encuentran tipificadas en los artículos 578 y 510 del Código Penal, respectivamente. Aquí habría que mencionar el caso de los titiriteros que fueron encarcelados preventivamente porque en una obra de teatro aparecía un guiñol de trapo que exhibía una pequeña pancarta en la que se decía: Gora Alka ETA; el del concejal de Ara Madrid Guillermo Zapata, que fue juzgado por chistes sobre el Holocausto o Irene Villa publicados desde su cuenta de Twitter en el marco de un debate sobre los límites del humor negro; y el caso de Cassandra, la joven que publicó en su cuenta de Twitter varios tuits en tono satírico sobre la figura de Carrero Blanco.

Al enaltecimiento del terrorismo y la incitación al odio en ocasiones se ha sumado el delito de injurias a la Corona o injurias a las instituciones del Estado, como en el caso del director de la revista satírica El Jueves por publicó un artículo satírico titulado La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña. “Pero los casos en los que los supuestos autores de los delitos imputados son raperos -insiste la profesora Valero-, éstos son los únicos que han sido finalmente condenados penalmente por los tribunales”.