EL DIARIO VALENCIAEXTRA ENTREVISTA AL COORDINADOR DE CABANYAL OBERT

Fernando Flores habla en esta entrevista con Pablo Plaza Moltó de ValenciaExtra sobre la plataforma asociativa Cabanyal Obert y cómo ésta se presenta como un nuevo espacio de reflexión y de divulgación cultural. “Cuantas más asociaciones de carácter civil existan en una sociedad, esa sociedad será más madura”, explica el Profesor de Derecho Constitucional de la Universitat de València.

Mucho dio que hablar -y gritar- la actuación de la administración Rita en el Cabanyal con su plan para prolongar la Avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar. Pasada esa época en la que las movilizaciones sociales consiguieron paralizar el macroproyecto, se abren nuevas vías. Hay luchas que pasaron a mejor vida, pero han surgido nuevas. El asociacionismo post-Rita mantiene la defensa del patrimonio como uno de sus caballos de batalla, aunque con la llegada del nuevo equipo de gobierno, la lucha se convierte en propuesta, y la cultura y la reflexión aparecen como una renovadora argamasa de la unidad vecinal. Cabanyal Obert es una nueva asociación en el barrio que nace con esa inspiración, algo que en València Extra engendra curiosidad. Nos citamos con uno de sus impulsores, Fernando Flores, para que nos dé luz sobre este proyecto.

Nos recibe en una de las esquinas que vigila el paseo marítimo. De forma sencilla, sin grandes ostentaciones, como la fachada ante la que nos encontramos. Hemos decidido realizar nuestra entrevista en uno de los espacios con más encanto de la zona -y eso que los hay-, la Fábrica de Hielo. Antiguo edificio industrial del que todavía se conserva su fisionomía y alguna que otra polea, se ha reconvertido en un centro cultural y de ocio donde la antigüedad no pasa de moda. Es más: aquí la antigüedad es moda, y la reutilización es renovación.

Entramos por la puerta de atrás, un postigo habitualmente cerrado pero que hoy nos abre el lugar en exclusiva. “Solemos cerrar por las mañanas”, nos cuenta el propietario. La bienvenida nos la da un lienzo donde se puede leer “Imagen no disponible”. La invitación a la reflexión está servida a golpe de vista. Transcurrimos entre contenedores marítimos hasta un espacio amplio. Allí elegimos tomar asiento, en una esquina de lo más acogedora. Bien podría ser un café-librería como un pub de copas.

El multiespacio se está convirtiendo en el seno de la renovación cultural del barrio marítimo. Y es aquí donde preferimos que Fernando Flores nos presente Cabanyal Obert, una asociación que, según percibimos, pretende reciclar y mejorar la sociedad civil de la zona. Le preguntamos por la intensa tradición asociacionista de los vecinos y vecinas.

LA UNIDAD VECINAL, APUNTALADA POR “LA AGRESIÓN” AL BARRIO

“El barrio creo que tiene una tendencia participativa y asociativa“. Flores se remonta a hace un siglo, cuando era “un pueblo autónomo e independiente de València”, con sus “propias lógicas internas”. Desde las bandas de música, las antiguas organizaciones de pescadores o la Semana Santa Marinera hasta los actuales clubs de runners. Todo destila organización vecinal. Todavía más en los últimos años. Nuestro entrevistado cree que circunstancias como el plan urbanístico del Cabanyal –“la agresión”-, apuntalan este carácter luchador y han dado una “visibilidad muy fuerte a un barrio que no era tan conocido”.

Los numerosos desahucios por impago ocurridos en el Cabanyal durante los peores años de la crisis económica se unen a “las expropiaciones que se pretendían hacer para llevar a cabo el plan urbanístico”. “Aquí no hubo desahucios formales en relación con la avenida, aquí hubo una especie de mobbing -acoso- brutal por parte de la alcaldía sobre los vecinos”, nos cuenta Flores. En primer lugar “creando un ambiente social marginal muy agresivo” que aún permanece, y por otro lado “con una campaña desinformadora y una legislación que, por ejemplo, te impedía rehabilitar tu casa”. “Tu propio espacio más íntimo se convierte en un enemigo“, se lamenta. “Era una manera indirecta de desahuciar a la gente” y cumple con “el procedimiento básico de cómo gentrificar de forma consciente una zona”.

LA CULTURA, LA REFLEXIÓN Y “EL DERECHO A LA CIUDAD”, EJES DE CABANYAL OBERT

“¿Qué puede aportar Cabanyal Obert al barrio?”, le preguntamos con cierto escepticismo. Pero Flores nos desbanca en su respuesta más inmediata. “Cuantas más asociaciones de carácter civil existan en una sociedad, esa sociedad será más madura”, nos dice. Cabanyal Obert “tiene tres líneas de trabajo”. Espera ser una plataforma donde artistas puedan desarrollar sus proyectos, pero también una vía de participación, formación y que invite a la reflexión. Sin ir más lejos, el pasado martes puso en marcha un ciclo de debates, la Fábrica de Encuentros, al que acudió el periodista Jesús Maraña, director de InfoLibre, para conversar sobre la información y los medios de comunicación.

La tercera vía es “el derecho a la ciudad”, dice Flores, pero se excusa ante nuestra incredulidad: “No es un concepto que nosotros nos hayamos inventado”. “Es una manera de relación entre los vecinos y con el entorno urbano: un entorno saludable, solidario, donde se respeten los derechos y donde el mundo del consumismo no sea el primordial”, pero va más allá, “ni si quiera el secundario”. En definitiva, “más vivible”. Un concepto que, Flores recuerda, “tiene detrás un gran trabajo de investigación académico”.

La idea es que la experiencia de reivindicaciones del barrio se traduzca en “un impacto en los estudios que se están haciendo” y continuar creando lo que Flores llama “red social”, participando conjuntamente con otras asociaciones ya existentes. El asociacionismo post-Rita es ni más ni menos que eso: extraer el aprendizaje insuflado durante la “agresión” para afrontar los nuevos retos. Y la cultura en todo esto tiene mucho que ver.

UN OBJETIVO: SUPERAR LA PARTICIPACIÓN “A LA CONTRA”.

La participación ciudadana durante los años del Partido Popular, “era una participación a la contra, alentada a la resistencia, trabajando en contra de algo” en la que el mismo Flores estuvo involucrada y sobre la que habla con mucho respeto. “Gente que estábamos allí nos dimos cuenta de que hay una enorme potencia de cosas que hacer”, nos narra, pero “queríamos plantearlo desde el punto de vista constructivo”. Otra pista más que Flores nos deja sobre la nueva forma de entender la participación tras la era popular. “La movilización reivindicativa es una parte de la participación ciudadana, pero me niego a reconocer que sólo sea eso”.

“SALVEM EL CABANYAL HA PERDIDO EN PARTE EL OBJETO CENTRAL POR EL QUE NACIÓ“

Salvem el Cabanyal, junto con la Asociación de Vecinos y Vecinas, encabezó las movilizaciones sociales que tenían por objeto paralizar la destrucción de parte de la barriada. “En parte ha perdido el objeto central por el que nació Salvem el Cabanyal”, admite. Su función ahora es bastante distinta. “Esto ahora se va a urbanizar y la pregunta es cómo se va a urbanizar”, nos comenta. Y en ese sentido, la plataforma continúa ejerciendo su función de participación, presión, control y fiscalización del proceso.

“Veo a València un poco más relajada en la cuestión participativa“, opina. “Antes estábamos mucho más crispados porque el Gobierno municipal era muy agresivo con lo que no compartía”, algo que actualmente, según Flores, no ocurre a tales niveles. Y esto puede ser un arma de doble filo. Mientras que “es un momento para aprovechar” dada la voluntad participativa del gobierno local, “es verdad que en ocasiones cuando existe un gobierno más favorable a lo que tú piensas, te relajas“.

Y en ese sentido, Flores pone de relieve que en el Cabanyal, no ha ocurrido así y reivindica la constancia del barrio para continuar con sus demandas. “No vamos a dejar que nos tomen el pelo”, sentencia nuestro entrevistado. Así que, aunque las formas son bien distintas a las del gobierno anterior -nos cuenta las mejoras en cuanto a políticas participativas del consistorio se refiere-, el nivel de exigencia en el vecindario no es menor. “Que se lo pregunten a Ribó, a Vicent Sarrià o a Maria Oliver. Ninguno está especialmente contento con nosotros”, comenta satisfecho, “y es lo mejor que pueden decir de nosotros”.

En su opinión, el barrio marítimo continúa con “una ebullición importante”, y una prueba fehaciente que presenta es el surgimiento de esta nueva asociación. “Aquí, con el tema del Plan Especial del Cabanyal, salimos a la calle, pegamos los carteles, tenemos un coche con un megáfono y un tipo o una tipa sale diciendo «veïns i veïnes!»”, ríe.

“EL GOVERN DE LA NAU TRATA BIEN AL CABANYAL PERO LO PODRÍA TRATAR MEJOR”

“Para finalizar”, empezamos el último tramo de la entrevista, “¿cómo crees que trata el Govern de la Nau al barrio?”, le preguntamos. “Lo está tratando bien, pero lo podría tratar mejor. Cumple con unas expectativas y con otras no”, una de cal y otra de arena. Flores celebra, por una parte, la iniciativa del gobierno local y la facilidad de comunicación que existe. “Se han puesto en marcha una serie de ayudas que están empezando a hacer visible el cambio, sobre todo en la vía privada”, añade.

¿Mejorable? La coordinación. Flores opina que el gobierno local debería “tener clara su idea sobre el barrio como plan de conjunto”. “No sé si existe, no existe, o están en discusión entre ellos”, pero revela que desde el barrio se tiene “la sensación de que falta una idea clara”. Aun así, admite que “un plan así no se hace en un año, es difícil”. Falta agilidad administrativa, cuenta.

“Dos precios” dice Flores que está pagando el gobierno de Ribó. Uno: “está pagando el ser recién llegado” y “se está haciendo con el sistema”. Y dos: “hay un problema de comunicación interna que deben mejorar bastante entre los tres socios”. Este segundo es “complicado”, acepta Flores, “pero es algo que me tiene que afectar lo menos posible”.

“El abandono de las viviendas y el abandono social del barrio venía muy de lejos”, acusa, algo que Flores considera “imperdonable”. “La situación de deterioro social ha sido provocada por el anterior ayuntamiento clarísimamente”. Y de aquellos polvos, estos lodos. Aunque sí ha habido cierta mejora en las calles del Cabanyal, todavía hay problemas de convivencia. “Este invierno hubo reuniones fuertes con algunos miembros del gobierno local porque algunos vecinos eran agresivos con otros”, revela. Ese y la progresiva turistificación de la barriada son algunos de los retos primordiales a acometer en el futuro próximo por el asociacionismo post-Rita. “Un granito de arena pondremos”, responde Flores. “Esto no lo hace uno solo, entre muchos y empujando va mucho mejor siempre”.

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Redacción: PABLO PLAZA MOLTÓ

Fotografía:  LOÏC VERSTREPEN

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